¡¡¡Free Cookies!!! Se abrió la lata

El título de este post no busca convidar galletitas alemanas sino cumplir con la costumbre de aludir, con aire risueño, a cierto aspecto del caso comentado. La protagonista se llama Karina Germano (a.k.a. La Galle), el eje de la cuestión son las condiciones de cumplimiento de una pena privativa de la libertad, y no se me ocurrió mejor o peor chiste que el del infame título. Lo que este post ofrece no es un complemento gastronómico para el té, sino analizar como la Corte debate un tema sensible, sobre las penas y la interpretación de tratados internacionales; todo en el marco de un contexto que puede ideologizar las posturas y cambiar el foco de análisis.   

Germano es una argentina hija de desaparecidos (su padre es el militante y combatiente montonero Rodolfo Germano, secuestrado y desaparecido desde 1976) que vivió en el exilio y en 2002 fue detenida en San Pablo, Brasil, junto con un grupo de militantes políticos de izquierda, acusada de haber participado en el secuestro extorsivo del magnate paulista Washington Olivetto. Tras ser juzgados, fueron condenados a 16 años de prisión y la pena se agravó a 30 años en segunda instancia cuando (de acuerdo con las crónicas periodísticas) se había apelado desde las defensas. Un tremendo caso de reformatio in peius.

Al comenzar la ejecución de la pena, solicitó y obtuvo el beneficio de purgar su condena en la Argentina, en virtud del Tratado sobre Traslado de Condenados (ley 25.306). Después de haber cumplido un sexto de la condena (5 años), y mediante un habeas corpus, los co-condenados alojados en Brasil consiguieron el acceso al régimen de salidas temporarias. Cuando se enteró, Germano alegó una situación de inferioridad porque la ley argentina no contempla esa posibilidad hasta no haber cumplido la mitad de la condena, y buscó que se le concediera igual beneficio que a sus compañeros en San Pablo.

De acuerdo con la interpretación literal del artículo XI del Tratado, que impone que la ejecución de la sentencia se rige por la ley del Estado receptor, Germano, al haber optado por la aplicación de ese instrumento internacional, no podía acceder al mismo régimen que los otros. Cuando se produjo su traslado desde Brasil a Argentina, faltaban apenas 49 días para que Germano gozara de las salidas transitorias, pero acá se le denegó el beneficio. Sin embargo, por suerte tenemos la interpretación teleológica y el Procurador General de la Nacion dictaminó en el 2009 que “razones de humanidad, equidad y estricta justicia impiden que mire de soslayo las particulares implicancias y duración de este encierro, y me incline por la concesión del recurso, el cual, en definitiva, brega por la equiparación a la menor restricción de la libertad”.

Si Germano no hubiese elegido lo que entendió como un beneficio, consistente en cumplir la condena en su país, hubiese estado disfrutando de los efectos extensivos del habeas corpus de sus consortes de causa. Lo curioso es que en diciembre de 2009 la CSJN, cuando resolvió el planteo de Germano, le dijo (fallo dividido 4-3) ¡280! (Germano I) En esa oportunidad, los Ministros Lorenzetti, Maqueda y Zaffaroni hicieron suyos los fundamentos del MPF y se pronunciaron a favor de lo solicitado por “La Galle”, mientras que Highton, Fayt, Petracchi y Argibay consideraron que el recurso extraordinario era inadmisible, aunque es evidente que estaba en juego la interpretación de un tratado internacional y pese a que la solución propiciada por el Ministerio Público no provocaba un incumplimiento contractual ni un menoscabo de la vigencia del orden jurídico extranjero, ya que se le hubiese concedido a Galle algo que también se le concedería en el país que la condenó. Pero el 280 es el 280, y no se habla más. Sin embargo, en este caso sí se volvió a hablar……

Se generó cierto revuelvo e inclusive se creó un sitio web un tanto bizarro (http://lagallealacalle.blogspot.com/) pidiendo la liberación de Germano, quien estudia sociología en la cárcel y es una de las organizadoras del Centro Universitario en Ezeiza. Además hubieron intervenciones públicas de Roberto Gargarella, columna titulada “Es tiempo de reparo para Karina Germano” , de cuando en P/12 se publicaba a Gargarella. Se puede estar de acuerdo o no, pero es enriquecedor que juristas –y no juristas- se pronuncien públicamente sobre casos pendientes de resolución y que se cuente la historia detrás del expediente, porque detrás de un frío 280 hay una vida. Creo que humaniza, trae razones jurídicas y políticas al foro público y es una sana presión a los magistrados.

En la segunda presentación judicial, el abogado Eduardo Soares planteó como hecho nuevo la circunstancia de que los co-condenados ya “han accedido al beneficio de las salidas transitorias y las mismas se han producido”, igual que su traslado a un “régimen semiabierto”. El 31/10/11 el Procurador Gonzalez Warcalde dictaminó nuevamente. Lo hizo ante la queja formulada por la defensa de Germano, después de que la Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal declarara mal concedido el recurso de casación interpuesto luego de que el titular del Juzgado Nacional de Ejecución Penal N 1 resolviera por segunda vez no hacer lugar al pedido de la defensa para que ésta accediera a las salidas transitorias. La solución propiciada por el PGN, basada en el principio pro homine y en “la reinserción social de las personas condenadas”, apoyó que se hiciera una excepción a la letra del artículo 17 de la ley 24.660, en cuanto exige, para la concesión de las salidas transitorias o la incorporación al régimen de la semilibertad, un tiempo mínimo de ejecución de la mitad de la condena.

Y ahora, ¡voilá! la CSJN , en Germano II, entendió que se había producido un hecho nuevo que le otorgó al caso la relevancia federal necesaria. Es incomprensible la decisión de la mayoría en diciembre de 2009 de considerar inadmisible la apertura de la vía extraordinaria  por considerar que no se habían sorteado los requisitos formales en la articulación de la vía extraordinaria, salvo que se considere que antes la situación de desequilibrio era hipotética, y en el 2011 ya se había producido.

En el fallo, del pasado 14 de febrero de 2012, votaron solamente cuatro jueces: Lorenzetti, Maqueda (según su voto), Zaffaroni y Highton, quien había denegado el acceso a la vía extraordinaria la vez anterior y ahora varió su postura sin aclarar el/los motivos del cambio. Es insólito, pero Petracchi, Fayt y Argibay ni siquiera votaron. Parece ser una nueva modalidad en la CSJN, que se asemeja a lo sucedido en “Pellicori” y tal vez en otros casos más. La idea es más o menos así: cuando la Corte decide por segunda vez un caso donde votó A y cambia su postura ahora decidiendo B, no hace falta que aquellos jueces que votaron A se pronuncien. Salvo, claro está, que no lleguemos a cuatro, como en el caso Germano (parte 2) y entonces algún Ministro (Highton) vota nuevamente pero no se explica el por qué de su cambio de opinión.

En el saludable voto mayoritario, se expresó que “una pena que se ejecuta de modo diferente se convierte en una pena distinta y, por ende, en caso de ser más gravosa su ejecución resulta una modificación de la pena impuesta en perjuicio del condenado”. El hecho nuevo mencionado en ese voto (seguramente para darle una entrada elegante a Highton) fue la circunstancia de que el régimen de salidas transitorias en Brasil de los compañeros de Germano ya se había concretado. A su vez, Maqueda mantuvo que lo debatido era sustancialmente análogo a lo tratado en el 2009 y se remitió a sus fundamentos anteriores. Entonces, se revocó la sentencia apelada y se enviaron las actuaciones al tribunal de origen para que se dictara una nueva sentencia. ¿Podría decirse que ahora hay una situación de desequilibrio respecto de los demás penados del país que no están en condiciones de acceder a las salidas transitorias?

Dejo la pregunta abierta y paso a concluir el tema. Los hechos del caso, las ideas de Germano y su círculo de amistades personales y políticas no son, creo, lo más importante. El tema es la ejecución de la pena y los fines del castigo estatal. Como sostiene  el Procurador, el régimen penitenciario se basa en la progresividad y en la promoción, en la medida de lo posible, de la incorporación de los condenados a instituciones semiabiertas o abiertas. Resulta extraño que las instancias inferiores no hayan sopesado esas razones y se hayan escudado en la interpretación literal de un tratado internacional, teniendo a mano tantas posibilidades argumentativas para favorecer la reinserción de una condenada. Las supuestas alternativas a la carcel, como la multa, son insuficientes. Adolecen de muchísimos defectos y no logran nada. Pero la prisión es una tragedia en todos los casos. En ese marco, creo que la sociedad tiene que contradecir los ataques a las normas con un mensaje contrafáctico, y que esa respuesta tiene que ser fuerte. No basta con la condenación simbólica, pero tampoco me cierra que sea inevitable la imposición de dolor. Sobre el tema, hace pocas semanas se publicó un impresionante artículo en The New Yorker (ver aquí).

Finalmente quiero llamar la atención sobre la coherencia que deberían tener los activistas. Considero que si a muchos defensores de “La Galle” les importaran realmente los principios y las ideas que se debaten en el fallo y en este post, más allá de los protagonistas puntuales involucrados (es decir, si se comportaran como David Goldberger, el abogado judío de la American Civil Liberties Unionque defendió a los nazis en el juicio de Skokie de 1977) y cruzaran líneas para defender personas y casos cuando tienen que salir de su zona de confort ideológica, tendríamos una sociedad más civilizada y menos polarizada entre izquierda/derecha. Pienso, por ejemplo, en las desiguales reacciones del progresismo ante los ataques mediáticos y las “condenas extrajudiciales” de sectores periodísticos en los casos Zaffaroni, por un lado, y Yabrán, Macri y de Narváez, por el otro.

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7 respuestas a ¡¡¡Free Cookies!!! Se abrió la lata

  1. Alberto Turco dijo:

    Con todo respeto a varios autores que publican en este sitio, quiero patentizar que no deben esforzarse en construir tìtulos originales, sardónicos o “brillantes”. Quienes acudimos a este sitio, lo hacemos en busca de información y no de “divertimento”. No se esfuercen en parecer geniales, sobre todo cuando no logran el objetivo-

  2. jlahitou dijo:

    Alberto, nuestro esfuerzo no es para parecer geniales. Nuestro esfuerzo es crear un espacio de discusión de lo que hace la Corte Suprema. A ello dedicamos tiempo, neuronas, entusiasmo y muchas ganas. Nos gusta, además, hablar en un lenguaje totalmente desprovisto de la pompa y la circunstancia, provocador, pero siempre desde la más absoluta buena fe, cuidando el tono y en clave de humor. La diversidad de lectores y de quienes participan en el blog hace que haya diversidad de gustos y que sean diferentes los intereses por los cuales se acercan los lectores. A mi el título me gustó y estoy muy agradecido a Federico por hacerme ver un tema que hace unos años hubiera pasado totalmente por alto.

    • Alberto Turco dijo:

      Este sitio es excelente, y de grande utilidad para mí. Sólo que entiendo que el tema sobre el que escribe Federico, en definitiva la libertad de una persona, merecía un trato más considerado.
      Por lo demás, nada más que felicitaciones por el esfuerzo, por el tiempo por el entusiasmo y por las neuronas. Los de ustedes y los de Federico están muy bien empleados!!!!

  3. Clara Martins dijo:

    A mí el artículo me pareció muy bueno y los dos últimos párrafos me hicieron pensar bastante sobre el fin de la pena. Este título me pareció particularmente poco gracioso, pero en general, Alberto, no neguemos que los títulos son buenos y nos introducen con mayor frescura a ciertos asuntos.

  4. Rodrigo dijo:

    Como siempre, muy interesante post (título incluido).
    Más allá de ciertas “desprolijidades” en la tarea de la CSJN, correctamente señaladas en el post, creo que con las cuatro carillas de este caso la Corte inaugura -por lo menos hasta donde conozco- la senda del denominado “derecho al mejor derecho” -en esta ocasión, en clave penitenciaria- entre regímenes jurídicos de dos países. Efectivamente genera una tensión en sede “interna”, atento al desigual trato que reciben los restantes penados de nuestro país.
    Un temazo, extremadamente complejo, de límites y consecuencias insospechados, que más temprano que tarde llegó a la Corte, y cuyo futuro recién se está empezando a escribir.

  5. GerardoD dijo:

    El caso trae a relucir cuestiones centrales sobre la ejecución de la pena y qué fin debe cumplir ésta. Pero la resolución final deja un sabor agridulce: por un lado parece equitativo y justo que Germano tenga un trato igual que sus consortes de causa allá en Brasil, más allá de su elección de cumplir su pena aquí. Pero no deja por ello de resultar irritante que la excepción postulada en su caso, resulta inequitativa y alevosamente desigual respecto de las condiciones que rigen -y seguirán rigiendo- para obtener igual beneficio a todo el resto del universo de condenados que purgan su condena en Argentina.
    Y es que los argumentos del PGN “..principio pro homine y …la reinserción social de las personas condenadas”, para fundar su pedido de excepción al artículo 17 de la ley 24.660 en cuanto al requisito temporal de mitad de la condena; no son limitativos per se a la situación particular de Germano y los restantes condenados bajo la ley brasileña, sino que resultan aplicables con igual lógica para la ejecución de la pena de cualquier otra persona bajo la ley argentina. Pero saben qué? Pese a ello, el PGN jamás ha planteado -ni creo que planteará- excepcionar el requisito temporal de mitad de la condena, para acceder al mismo beneficio en ningún otro caso de condenados bajo el régimen de la Ley 24660.
    En definitiva, en el balance emerge saludable la decisión de la CSJN en el caso particular de cancelar el desigual tratamiento por una legislación procesal más favorable en otro régimen jurídico, pero no es menor la situación de inequidad que genera hacia el resto de los privados de libertad, que al igual que Germano -quien así lo eligió-, cursan sus condenas bajo el régimen de ejecución penal argentino.

  6. FC dijo:

    Muy bueno el post. Felicito a su autor por el desarrollo. Mi comentario es el siguiente. Me parece grave: a) Que no se explique por qué Petracchi, Fayt y Argibay no votaron. ¿Están de licencia, excusados, recusados, de vacaciones, renunciaron? Si no votan, por qué no votaron los conjueces en su lugar. Para algo están. b) ¿Cómo puede ser posible que un juez vote de una manera y al otro día cambie completamente su voto, sin dar las razones y explicaciones sobre dicho cambio? Hamilton (Federalista 78) decía que el Poder Judicial era la rama de gobierno menos peligrosa, pues su única arma era la razón. Parece que en este caso, estamos ante un “panqueque” desarmado. c) En este fallo creo que la mayoría legisla como si se tratara de una Superlegislatura (que nadie vota, por supuesto). No le gusta la redacción del tratado internacional, y lo reformula como a ella le parece que debería haber sido redactado. ¿Lo declaraon inconstitucional al tratado? No, lo interpretaron como se les dio la gana. Me hubiese gustado poder leer una disidencia de Hugo Black o Antonin Scalia.

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