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Audiencia en la CS de EEUU por la Obamacare
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Audiencia en la CS de EEUU por la Obamacare

by Valentin Thury CornejoMarzo 4, 2015

Se celebró hoy, miércoles 4 de marzo de 2015, la audiencia en el caso que los analistas consideran como el más relevante que tocará la Corte Suprema en este período de sesiones. Se trata de King v Burwell, donde se discute la interpretación de la Affordable Care Act respecto a la posibilidad del Gobierno Federal de dar subsidios a los habitantes de los Estados para la adquisición del seguro de Salud. Para desasnarnos juntos en este punto, haremos uso de la excelente sección “In Plain English” del ScotusBlog donde Amy Howe nos cuenta los pormenores del caso. Hay tres partes centrales en la ACA u Obamacare: la regla de no discriminación -los proveedores de salud le deben brindar seguro de salud a todos, sin hacer diferencias por la condición del asegurado-, el mandato individual -todos tienen que comprar seguro, cuestión sobre la que la CS decidió hace tres años- y los subsidios -como todos tienen que comprar seguro, la ley preveé subsidios para que las personas con recursos escasos o sin ellos puedan hacerlo-. Sobre este último aspecto versa el caso que hoy escuchó la Corte Suprema.

Muchas gente obtiene su seguro a través del trabajo. Para los que no lo hacen, la ley incentiva a los Estados a la creación de “exchanges”, que son mercados donde individuos y pequeños negocios pueden asegurarse. Pero el Congreso no tiene el poder de imponer a los Estados esa creación y por eso la ACA instruye al Gobierno Federal a que establezca uno si algún Estado decide no hacerlo -como sucedió en 34 de ellos-.  Aquí es donde está el problema: la ley preveé que los subsidios solo se pueden obtener si el seguro se compra a través de uno de estos mercados. Para el Gobierno Federal, la ACA permite subsidios cuando una compra en cualquier “exchange”, sea federal o estadual. Los actores en este caso no están de acuerdo ya que la formulación legal, al calcular el monto del subsidio, se refiere al “mercado -exchange- establecido por el Estado”. Y el Gobierno federal no es un Estado, en el sistema americano.

La magnitud del problema está en que sólo en 2014, cinco millones de personas compraron su seguro en “exchanges” creados por el gobierno federal. Dependiendo de la solución dada por la Corte en este caso, hasta 10 millones de personas podrían perder su seguro de salud. Lo que no necesariamente es algo malo, pareciera sostener David King, uno de los actores. Con ingresos de U$S 39000 al año, podía comprar un seguro con una prima de $648 de los cuales $373 estaban cubiertos por el subsidio. Lo que pasa es que King no quiere ese subsidio, ya que el prefiere no tener seguro de salud y, sin ese subsidio, el costo haría que calificara para una excepción al arriba referido “mandato individual”.

Para King y sus amigos, la cuestión es simplísima. Los subsidios, de acuerdo con la ACA, están disponibles sólo para los “exchanges” creados por los Estados y el Gobierno no lo es. La Administración Federal, por el contrario, propone “subsidios para todos” y dice que hay que hacer una lectura contextual de la ley. Además de que hay algunas disposiciones legales que desmienten la lectura de King, todo el diseño de la ACA supone la existencia de subsidios porque de otro modo el sistema se caería. Sin subsidios, las aseguradoras tendrían que proveer seguros para todos pero en los Estados en que no hay subsidios disponibles sólo la gente enferma los contrataría. Y si ello sucede, las primas subirían y la gente dejaría de tomar el seguro por la suba de los precios. Lo que se llama “el espiral de la muerte”.

Pues bien, con esos antecedentes, ¿qué pasó hoy en la Corte Suprema? De acuerdo a las crónicas, poco que se pueda destacar. Como se sabe, estas audiencias permiten a los analistas conjeturar sobre la conducta futura de la Corte en base a las preguntas que le hacen a los abogados de las partes. El método, sin embargo, no siempre es infalible. Hoy, por ejemplo, el Chief Justice Roberts casi no abrió la boca, quizás reservándose el rol de “swing vote” que ejerció hace tres años. Por lo demás, los jueces denominados liberales (Breyer, Ginsburg, Kagan y Sotomayor) parecieron inclinarse por una lectura “contextualista” de la norma y los conservadores, dicen las crónicas, habrían mostrado mayor simpatía por los peticionantes. “No nos fijamos solamente en cuatro palabras, miramos todo el texto de la ley”, habría afirmado Kagan, de acuerdo con Adam Liptak, del New York Times. Scalia respondió que la ley “significa lo que dice”, aunque tenga consecuencias negativas.

Un aparente empate técnico, que hace pensar en un 5-4 muy finito. Los próximos meses estarán plagados de conjeturas, análisis y movimientos dentro y fuera de la Corte que culminarán, probablemente, en el día final del período de sesiones, cuando la Corte emita su fallo.

 

Foto: RealAlexJones / Foter / CC BY-NC-SA