Administrativo, Tributario y Previsional
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¿Que hay de nuevo viejo?
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¿Que hay de nuevo viejo?

by Juan LahitouJunio 8, 2015

El diccionario filosófico de Savater empieza con 5 citas. La quinta pertenece a los hermanos Marx. Es un diálogo entre Groucho y Chico donde el primero le dice al segundo, que personifica a su chofer, “Vamos, Ravelli, ande un poco más rápido.” Y éste le responde – “¿Y para qué tanta prisa, jefe? No vamos a ninguna parte.”  El remate de Groucho ha sido: En ese caso, corramos y acabemos de una vez con todo esto…”. Se trata de un absurdo. Uno gracioso. Hay otros que no lo son tanto. Una viejita le dice al Anses, “Jefe, reajústeme la jubilación por favor”, al año siguiente: “Jefe, preste atención, déme el reajuste por favor”. Al tiempo, la viejita trata de vencer el desgano y se lo pide a la Justicia “Señora, dígale al Anses que me la reajuste ”. La primera dice tome, pero la Sala III de la Cámara Federal de la Seguridad Social determina: “no la podemos escuchar porque no agotó la instancia administrativa. Agótela primero con un reclamo administrativo previo”. La viejita entonces acude a la instancia mayor de la justicia: “Suprema, se hacen los sordos y acá la única que ya tiene achaques auditivos soy yo que cuento 77”. (Fayt entra en escena)

Empáticos, las viejas togas han hecho autocrítica y sostenido al fallar “Acuña Noemí c/ Anses y otro – Provincia de Salta s/ reajustes varios“, que quién ya tiene 77 es probable que no vea el final de un juicio en este país por lo cual, “…dado que la demandante cuenta con 77 años de edad, y que la reapertura del procedimiento desde la etapa administrativa puede volver ilusorio el cobro de los créditos a que podría tener derecho, corresponde calificar el pronunciamiento apelado como equiparable a definitivo a los fines del remedio intentado (Fallos: 316:779; 319:2151 y causa O.531.XXXIX “Ordiz, Beatriz Haydée c/ ANSeS s/ reajustes varios”, fallada el 7 de diciembre de 2010).”

Como vemos, la incluyó en el listado de jubilados que recibieron en el pasado una ayuda cortesana para vencer una decisión indiferente. La Corte recordó así que 9 integrantes firmaron una sentencia que excepcionó a una jubilada, de 93, de recibir su pago en bonos de consolidación; o que otra de 82 (Ordiz) fue exceptuada de los efectos de la caducidad de instancia por cuestiones de mala notificación y porque a esa edad no hay tiempo que perder.

Ahora le tocó el turno a Acuña, un poco menor, de 77, que contaba peticiones administrativas realizadas hace ya 10 años y denegatorias que no habrían sido notificadas. Es una sentencia que obliga al aquo y a la administración a no aplicar instituciones dogmáticamente y a prestar mínima atención al justiciable. La vejez puede ser disfrutada, pero, muy comúnmente, también es un período que trae complicaciones y los miedos que acompañan a la paulatina pérdida de la independencia. No es un periodo para que los poderes públicos abusen de su indiferencia deshumanizante y tentar a que nuestros viejos tiren la toalla y declaren, como Groucho: acabemos de una vez con esto. La avanzada edad aún no es una excepción autónoma al reclamo administrativo previo, pero el caso en comentario demuestra que en situaciones puede ayudar a inclinar las cosas a favor de los nonos.